Resulta curioso preguntar a la gente (por ejemplo, tus amigos) «¿Qué significa ser rico para ti?». Las respuestas son de lo más variopinto. Desde la mansión, el millón de euros, la licencia de patrón de yate… Pero una bastante habitual tiene que ver con el sueldo: ganar X euros al mes. ¿Ganar dinero te hace rico? No si te lo gastas todo, desde luego. Y como el salario es una respuesta tan común, voy a aclarar la diferencia entre lo que es el patrimonio neto y los ingresos. Porque no es lo mismo. Ser rico no está vinculado a lo que ganas, sino a lo que posees.

¿Qué es el patrimonio neto?

Tu patrimonio neto es la cuantía en la que tus activos (tus posesiones y su valor asociado) superan a tus pasivos (tus obligaciones financieras). Se marca por la diferencia entre lo que valen tus posesiones y las deudas que hayas contraído durante tu vida. En resumen, es un indicador de tu riqueza.

Sin embargo, tu riqueza es variable, porque cada mes ingresas y gastas dinero; cada mes, el valor de tus inversiones sube y baja; cada mes, la inflación afecta al coste de la vida… Con esto quiero decir que tu riqueza es volátil, y por tanto tampoco hay que darle DEMASIADA importancia. No te desesperes con cálculos regulares sobre tu riqueza, porque consume tiempo. En mi caso, actualizo el valor de mi patrimonio cada mes, pero porque yo dirijo esta web de El euro extra y es importante que esté atento a lo que hago para saber dónde me encuentro y qué problemas/oportunidades se me presentan (ideas para nuevos artículos). Pero es posible que sea suficiente para ti el elaborar un resumen semestral (uno de ellos durante la campaña de la Renta).

De modo que sí, podrías tener un patrimonio negativo, lo cual es bastante probable si has acumulado deudas que debes pagar. En cuyo caso recomiendo encarecidamente que empieces a gastar menos (aquí encontrarás algunas propuestas sobre cómo ahorrar dinero), y utilices ese dinero ahorrado para pagar tus deudas. ¡Ya!

¿Por qué es importante conocer tu patrimonio?

Es una llamada de atención respecto a tu situación financiera. Es exactamente lo que me ocurrió a mí. Hice las cuentas y me dije: «Carlos, hay que mejorar esto». Cuando seas consciente de lo que tienes harás un repaso de las decisiones que te han conducido hasta ese momento, y tomarás nuevas decisiones sobre dónde quieres estar y cuál es el camino hasta allí. Termina de leer este artículo, calcula tu patrimonio y aplica los siguientes consejos:

  1. Obtén más ingresos. Negociar un incremento salarial, trabajar horas extra o buscarte una actividad a tiempo parcial son algunas de las posibilidades. Además de mi trabajo como corrector, escribo novelas o percibo ingresos por publicidad en este blog. Todo, por poco que sea, se añade al monto mensual.
  2. Gasta mejor tu dinero. No solo al prescindir de trivialidades y gastos superfluos, sino mediante una mejor administración de tus finanzas. Compra lo necesario, aprovecha los descuentos y no desprecies el poder de pagar en efectivo.
  3. Ahorrar es consecuencia del anterior, pero existe un nivel más: amortizar deuda. Paga cuanto antes todas tus deudas, porque el interés anual te empobrece a un nivel que no puedes ni imaginar. Tarjeta, coche… paga todo y cuanto antes. Puedes dejar tu hipoteca tranquila si tienes intención de invertir; si no, amortiza también tu vivienda. Es un sacrificio, lo sé, pero es importante para tu salud financiera. Tu yo futuro te lo agradecerá.
  4. Una vez dispongas de un fondo de emergencia, es momento de invertir para incrementar tu patrimonio personal. En España hay una amplia tradición en la inversión inmobiliaria, pero dado que el capital necesario para empezar es considerable (no menos de 30.000 €), me decantaría por opciones tales como el crowdlending o la inversión en bolsa. Euro a euro (yo hago depósitos mensuales de 200-400 €) estas inversiones te ofrecerán rentabilidad que aumentará tu patrimonio neto.

La clave para aumentar el patrimonio neto se resume en cómo ganar más dinero, cómo ahorrar más y las posibilidades de invertir esos ahorros (una vez hayas apartado lo suficiente para tener un fondo de emergencia) para que todo, año a año, euro a euro, contribuya a incrementar tu patrimonio personal.

¿Cómo se calcula el patrimonio neto?

Calcular el patrimonio neto es muy sencillo, basta con sumar todos tus activos y restar tus pasivos. Así de simple. Así de fácil. Aplicar esta fórmula para calcular el patrimonio neto es sencillo, lo verdaderamente difícil es que las cuentas sean positivas (satisfactorias, diría yo), lo que dependerá de tu capacidad para ingresar, ahorrar e invertir.

Activos que componen tu patrimonio personal

Tus activos (ordenados de mayor a menor liquidez) se componen de:

  1. Dinero: tanto el que tienes en efectivo como el fácilmente accesible en el banco.
  2. Inversiones: el valor de tus acciones, préstamos concedidos, bonos.
  3. Posesiones: desde tus propiedades inmobiliarias como los bienes que podrías vender para convertir en dinero: coche, joyas, muebles, colecciones…
  4. Bienes intangibles: derechos de propiedad intelectual o patentes.

El dinero no solo es el más líquido de tus activos (lo que significa que tienes fácil acceso a él), sino el más fácil de calcular: basta con sumar el saldo de tus cuentas bancarias. Para la mentalidad colectiva, ese dinero es lo que consideramos patrimonio. Sin embargo, debemos considerar otros factores más allá de los billetes y números en la cuenta.

Tener inversiones como parte de tu patrimonio es algo que siempre defenderé en este blog. Es una de esas situaciones en la vida del tipo «ojalá lo hubiera sabido antes». ¿Por qué? Por un lado, te garantizan un colchón si tu vida laboral se complica, y por otro, incrementa el valor de tus ahorros gracias al poder de la rentabilidad. Estas inversiones pueden ser inmuebles (típico de España, donde nos gusta comprar para alquilar), acciones, participaciones en negocios y préstamos… El asunto aquí es más complicado, puesto que las inversiones tienen un valor variable y menos liquidez. Esto implica que si quieres recuperar rápidamente tu dinero, tendrás que hacer concesiones respecto al precio. Por eso no deberías depender de tus inversiones para tus gastos diarios.

Luego están las posesiones. No solo tu residencia, que se trata de un inmueble que no rentabilizas pero cuyo valor forma parte de tu patrimonio (¿Cuánto valor? Investiga en portales inmobiliarios el precio de propiedades similares a la tuya) sino tu coche, joyas, ordenadores, trastos… Todo aquello que posee valor y, llegado el caso, podrías transformar en dinero. Son parte de tu patrimonio personal. Aquí sí resulta complicado calcular el valor exacto, puesto que se trata de objetos de segunda mano cuyo valor dependerá en gran medida de tu capacidad para negociar.

El último, bienes intangibles que también son parte del patrimonio personal, lo he mencionado porque es mi caso. Soy autor de tres novelas (os recomiendo El alguacil) y aunque es difícil calcular el valor exacto de esa propiedad intelectual, es innegable que cada mes me proporcionan ingresos (irregulares). De modo que sí, tengo derechos de propiedad intelectual entre los activos que forman parte de mi patrimonio.

Pasivos que componen tu patrimonio personal

Tus pasivos se componen de:

  1. Facturas pendientes: aquellos productos o servicios que aún no has pagado. Por ejemplo, el recibo de la luz, que no has podido pagar este mes porque el dinero escasea, que se convierte en un pasivo.
  2. Deudas. Representan el pasivo más común. Es el capital que has pedido prestado y que tendrás que devolver en tiempo y forma. Incluye el monto restante de tu hipoteca, el préstamo para el coche, el viaje o cualquier otro capricho. Con excepción de la hipoteca, deberías dedicar tus esfuerzos en eliminar tus deudas cuanto antes.

Los gastos regulares (facturas, suscripciones, etc.) no forman parte de tus pasivos. Son simplemente gastos, ya que no tienes ninguna obligación financiera con las compañías que te proporcionan esos servicios (en cualquier momento puedes prescindir o cambiarte a otra). No obstante, reducir gastos es un método eficaz de aumentar tu ahorro y, por extensión, tu patrimonio.

No hay que confundir patrimonio neto con ingresos

Ya lo he comentado antes. Uno de los errores más comunes en la mentalidad colectiva: creer que un sueldazo implica patrimonio, y no es así. Hay quien va por la vida con sueldos de 3000€, ropa, coche, restaurantes, viajes, esto, lo otro y un poco más… y el día 23 ya están deseando que llegue la paga porque no tienen un duro encima. Lleva un estilo de vida desenfrenado, pero en absoluto clasificaría a esa persona como rica.

Si ganas mucho dinero pero te lo gastas todo y eres incapaz de ahorrar… malo, malo. Verás qué pronto viene alguien a decirte que «vivías por encima de tus posibilidades». Probablemente tú, si tienes la mala suerte de perder ese empleo de altos ingresos.

Las tres imágenes anteriores muestran qué hacen con su dinero quienes tienen pocos ingresos, muchos ingresos y quienes de verdad son ricos. Solo en el tercer caso existe un verdadero patrimonio. ¿Por qué? debido a una mejor gestión del dinero. El único secreto (no tanto) para unas finanzas personales que te proporcione alivio consultar.

Por Carlos Pérez Casas

Recoge los beneficios de sus novelas y los invierte en dividendos porque algún día le gustaría jubilarse.

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