A mediados de noviembre una potencial inversora en dividendos (ahí, Carlos, creando tendencia) me escribió sobre si es más importante ganar más o pagar menos a la hora de contar con dinero para invertir. Y la verdad, es una buena pregunta. La respuesta más simplona sería decir: ambos. Sin embargo, me dio por pensar en el dinero, en cómo se gana y cómo se gasta, cuál es su ciclo… y he llegado a la conclusión de que existen dos formas de ganarlo, trabajando e invirtiendo; dos de perderlo, gastando y donando; y una de conservarlo, ahorrando. Parece un bonito equilibro de fuerzas que merece la pena explorar bajo la premisa de encontrar la mejor forma de administrar el dinero, ¿no crees? Aviso: Este artículo es de los largos, pues cubre el ciclo vital de nuestro dinero.

La importancia de administrar el dinero en casa

En primer lugar… a ver cómo lo explico. No existe una fórmula matemática para saber cuánto dinero necesitas para esto o lo otro. Todo lo que escribo aquí son directrices, como decían en Piratas del Caribe, sobre cómo vivir. Una especie de código de conducta para que el dinero no te falte y, a ser posible, incluso te sobre y actúes con generosidad. Pero lo importante es que debes cuidar de tu dinero, para que él te cuide a ti cuando lo necesites (enfermedad, desempleo, etcétera). Por ello debes establecer una serie de pautas para tu vida, pautas orientadas a ganar más dinero, y conservar el que entra en tu casa.

Sin embargo, este no es un artículo sobre cómo administrar el dinero en el hogar para llegar a fin de mes, para eso ya escribí otro acerca de cómo ahorrar dinero en los pequeños (y grandes) gestos de la vida. No, este artículo versa sobre la importancia de administrar el dinero en casa. Sobre cómo manejar tus finanzas para nunca tener que preocuparte de que te falte dinero, sino más bien pensar «¿Qué hago con esto que me sobra? ¿Lo guardo para el futuro o será suficiente para deshacerme del viejo Opel corsa?».

Sin una correcta administración, las finanzas de la casa están envueltas en cierto aura de misterio, una situación que provoca que a final de mes te preguntes ¿dónde está mi dinero? Este tipo de desconocimiento es el resultado de gastar más de lo aconsejable, y conlleva caer en el riesgo de vivir con lo justo hasta la próxima nómina. Créeme, me ha sucedido y es una sensación agobiante. Pero tiene remedio.

Antes de empezar con el núcleo del asunto, aquí van unos consejos rápidos:

  1. Prepara un presupuesto mensual.
  2. Haz caso a tu propio presupuesto (que nos conocemos).
  3. No te comprometas a nuevos gastos mensuales hasta despejar tus finanzas.
  4. Nunca financies, ahorra para gastos considerables.
  5. Ahorra cierta cantidad mensual hasta disponer de un fondo de emergencia (unos tres meses de gastos).

Cómo administrar el dinero en pareja

Este también sería artículo para otro día, porque la convivencia y el matrimonio (especialmente el matrimonio por el banco) pueden ser foco de tensiones si no se tratan los asuntos de dinero con honestidad y cooperación. Sin embargo, es bien sabido que cuatro ojos ven más que dos, aunque eso también implique que dos bocas supongan dos opiniones (o tres) y si ambos traéis vicios financieros existe riesgo de que los problemas se multipliquen.

  • Hablad sobre finanzas. Si solo uno de los consejos que aparecen en este artículo es escuchado, que sea este. Por mucho que se diga sobre la mejor forma de ahorrar, invertir, pagar menos por los seguros, por los intereses, ganar más dinero… Si hay una estrategia que funciona, y funciona siempre, ese es aprender. Aprender sobre finanzas, ya sea mediante cursos, blogs como el mío o hablando con la gente. Y hablando con la gente, especialmente con alguien de confianza como es tu pareja, es como más se aprende, pues se asimila información el doble de rápido y se resuelven dudas. Solo así es como se aprende a evitar las tortas que da la vida, y cuál es la mejor forma de administrar el dinero que lográis reunir para la casa.
  • No ocultéis información financiera. Especialmente en lo que respecta a las deudas. Para un matrimonio eficaz en temas de dinero lo mejor es conocer la capacidad económica de cada uno, en qué suele gastar dinero (sus vicios y caprichos) y qué deudas trae a la relación. Es posible que el dinero sea problema de él, pero ella también hereda las preocupaciones )o viceversa). Conocer vuestra capacidad conjunta y vuestras obligaciones os permitirá planificar vuestra economía.
  • Decidid si compartiréis el dinero. Entre la gente de mi generación es común que cada uno tenga una cuenta bancaria y exista una tercera donde se deposita automáticamente los gastos comunes (hipoteca, comunidad, luz, seguros, etc.). No obstante, es posible dar un paso más allá y contribuir entre los dos para reunir el capital suficiente para invertir, ya sea una vivienda para alquiler o un fondo de inversión. Mitad de beneficio, pero doble de velocidad de crecimiento.
  • Acordad objetivos. Por último, ya que hablamos de invertir es importante que miréis al futuro y penséis dónde queréis estar financieramente dentro de un año, de cinco, de treinta. Establecer objetivos os proporciona un aliciente al luchar por ellos, un motivo para conservar dinero para los malos tiempos (o los buenos, si no queréis morir sin haber visitado Hawai, por ejemplo). Tener objetivos también proporciona cierta licencia para darle latigazos al otro para que cumpla con sus compromisos 🙂

Cómo administrar el dinero: las cinco fases

Ya he establecido una especie de resumen sobre la forma de vivir, y que no existe una ecuación exacta para la éxito, pero sí es momento de entrar en detalle sobre cuál es el (más) adecuado para no vivir bajo la preocupación de la escasez de dinero.

No obstante, aunque no exista una fórmula matemática que controle el flujo de tus finanzas con mano de hierro sí hay un camino ya asfaltado para que lo sigas. Te llevará a tu destino. Ahora bien, como todo camino, tú eliges el ritmo al que avanzas, las paradas para descansar o si decides tomar un ligero desvío para contemplar otros paisajes. Probablemente alterar el plan no es lo más eficaz en términos monetarios, pero cada cual es libre de hacer lo que quiera con su vida, que para eso es suya. Date un capricho si quieres. Arrepiéntete luego. O no. «Qué buen fin de semana pasamos en el bungalow del Pirineo».

Puedes mejorar tu administración mediante un análisis de qué haces con el dinero que cobras,

En resumen, considero que sí existe un orden correcto (para mí, y aquí a lo mejor me como una crítica pero es cómo yo pienso administrar el dinero) a la hora de conseguir y utilizar nuestro capital. Y se compone de las próximas cinco fases:

  1. Ganar
  2. Gastar
  3. Ahorrar
  4. Invertir
  5. Donar

Todo se basa en la premisa de cómo nace el dinero y qué hacemos con él. Hasta que se muere. O nosotros, en cuyo caso veremos qué dejamos a nuestro herederos. Es crucial mantener la cronología del sendero que ahora te explico, pues los atajos solo supondrían retrasos.

Administrar el dinero (I): Ganar

El principal motor económico de los ricos es su propia riqueza, ella les genera dinero a través de la rentabilidad de sus inversiones. Pero no todos empezamos el juego de las finanzas con tal abundante cuenta bancaria que el director del banco acuda a nuestra casa (mansión) a darnos un masaje de pies. Sí, ese ha sido un ejemplo muy exagerado, pero me entiendes. La mayoría estamos muchos escalones por debajo. Y por lo tanto debemos adoptar otra forma de vivir y contribuir a nuestra cuenta bancaria.

La herramienta financiera más poderosa de los simples mortales (nosotros) es nuestro salario, y nuestro sobresueldo, y todos los extra que podamos reunir. En otras palabras, nuestros ingresos. Todo aquello que vayas a comprar, consumir o necesitar en la vida lo obtendrás gracias tu salario, de modo que es un pilar esencial en tu bienestar. Y tal vez sea el momento de robustecer ese pilar.

Es sentido común que cuanto mayor sea tu sueldo mejor estarán tus finanzas (en teoría). Siempre he considerado que es mejor en la vida ganar más frente a pagar menos (por si eso responde a tu pregunta, Cristina). Porque recortar gastos es más sencillo que aumentar los ingresos. Por lo tanto, lo primero que debes plantearte para contribuir a unas mejores finanzas es conseguir nuevos ingresos, ya sea mediante ascensos o pagas adicionales en el trabajo o, más probablemente, mediante la búsqueda de un sobresueldo.

Existen dos formas básicas de conseguir este sobresueldo, mediante un segundo empleo o a través de ingresos pasivos.

Segundo empleo

Nuevas fuentes de ingresos como forma de administrar el dinero.

El segundo empleo es la forma más inmediata (y rápida) de ganar dinero extra. También es la que más esfuerzo requiere. Sin embargo, si muestras intención de sacrificarte, esos doscientos o trescientos euros (o más, en función de cuál sea tu segundo empleo) contribuirán a la economía de tu hogar. Especialmente si luego inviertes ese sobresueldo en comprar activos, como veremos en el punto III.

Una alternativa al empleo a tiempo parcial son los trabajos puntuales, esos que a los que puedes dedicar tiempo o no, sin grandes obligaciones. Los conocidos como freelance jobs. Trabajos que aceptas o rechazas en función de si ves que merecen la pena. Por ejemplo, mi empleo principal, corrector de novelas (sí, aprovecho para hacer publicidad) se verá sustituido cuando apruebe las oposiciones, pero como ya soy un experto, seguiré trabajando como corrector para conseguir ingresos extra aunque tenga un empleo principal.

Porque esa es la clave, sacarle rendimiento a lo que sabes hacer y otras personas necesitan. Carpintería, pintura, diseño de páginas web, cuidar niños del vecino, guardia nocturno (donde aprovechar para estudiar), redacción de artículos en tu web o para otros, edición de vídeos… Toda habilidad que domines puede convertirse en ingresos extra. E incluso hay gente que sabe, y decide enseñar: he visto clases de fontanería/jardinería/informática en el INEM. Quizá tú también puedas enseñar, y así ganar dinero por el camino.

Como consejo adicional, yo examinaría muy bien todo lo que puedes hacer desde casa, porque es lo más eficiente en cuanto a horarios y flexibilidad.

Si aún no tienes ninguna habilidad, puedes aprender alguna a través de un curso online (la oferta es amplísima, especialmente en Fiverr, donde precisamente se enseñan este tipo de servicios orientados a generar nuevas fuentes de ingresos), el INEM o alguna academia. Y, una vez aprendas, ¡sácale rendimiento a lo que ya sabes!

Ingresos pasivos

Es un término engañoso, porque emite la impresión de que ingresos pasivos es una forma de ganar dinero sin trabajar. Falso. Los ingresos pasivos son aquellos que se generan sin que trabajes activamente, pero requieren que hayas hecho un esfuerzo inicial a cambio de beneficios futuros. Algún día le dedicaré un artículo entero a este punto, pero hagamos la versión resumida.

Los ingresos pasivos tienen un crecimiento lento. Es, al igual que una inversión, un plan a largo plazo. Repito: que nadie te engañe con eso de que «no hay que trabajar para ganar ingresos pasivos». Es mentira. Hay que trabajar, lo que ocurre es que, en teoría, solo hay que trabajar una vez. Un ingreso pasivo requiere un esfuerzo, tiempo y probablemente capital inicial antes de ofrecer rendimientos, los cuales suelen tardar en llegar. Las formas más modernas de conseguirlo es a través de canales de Youtube, blogs o cuentas de redes sociales. Debes dedicar esfuerzo a construir una audiencia, y una vez la tengas puedes monetizar a través de anuncios, enlaces de afiliado o venta de productos. Este blog, El euro extra, utiliza los dos primeros.

Ejemplo de ingresos pasivos

El alguacil, de Carlos Pérez Casas
Este invierno, el frío no será el único asesino. Novela histórica.

En mi caso, estos ingresos pasivos han surgido en torno al mundo de la literatura. Como sabrás, soy novelista (y sí, voy a clavar enlaces a mis novelas —El alguacil, novela histórica, y El Cirujano, ciencia ficción—, porque este es mi artículo y siempre aprovecho una oportunidad de conseguir nuevos lectores). Gracias a estas novelas, cada mes recibo una cantidad variable de dinero en concepto de regalías por las ventas. Y también tengo una página web donde relato mis experiencias y consejos para quienes se están aventurando en el cómo escribir novelas, para que eviten los errores que yo sí cometí. ¿Ves el plan?

Utiliza tus conocimientos para ofrecer contenido valioso a otros, y esos otros te ayudarán a ganar dinero a través de publicidad, enlaces de afiliado hacia servicios que utilizo y productos (de momento solo Scrivener, un editor de textos para novelistas). Es un buen intercambio, uno de esos win-win.

Resumen de mis ingresos pasivos:

A medida que le dediques más horas y esfuerzo a los ingresos pasivos, estos aumentarán. Y cuando decidas dejar de trabajar en ellos, permanecerán estancados y, en teoría, recibirás ese flujo pasivo durante el resto de tu vida.

Administrar el dinero (II): Gastar

El creador de la inmortalidad yacía inmóvil sobre el asfalto. Ciencia ficción.

Y con dinero en el bolsillo, puedes gastar. Cuidado con este término, pues el gasto debería ir asociado a las necesidades, aquello que es esencial para 1) tu supervivencia y 2) tu bienestar. Es en este punto donde mucha gente necesita ayuda para administrar el dinero, porque no priorizan bien.

No existe duda sobre qué necesitas para tu supervivencia, sin embargo, lo que representa tu bienestar es un concepto ambiguo, demasiado amplio, que implica que se produzcan gastos innecesarios que pueden lastrar tu economía. ¿Qué quiero decir? Que tengas cuidado al administrar el dinero de tus gastos, pues acecha sobre ti la amenaza del sobregasto, comprar aquello que es innecesario o que ahora mismo no puedes permitirte (en otras palabras, que requieras de un préstamo para pagarlo).

Disciplina. Esa es la clave a la hora de conservar el dinero que has ganado con tanto esfuerzo. reunir la fuerza de voluntad necesaria para (sin renunciar a los pequeños placeres de la vida) no consumir nuestro dinero en lo que no necesitamos.

Por si tienes alguna duda respecto a cómo cubrir tus necesidades, puedes consultar qué es la Pirámide de Maslow y cómo satisfacer tus necesidades. Además, es importante gastar menos ahora para que puedas invertir (ver el punto IV sobre administrar el dinero). No obstante, un resumen sería el siguiente:

  1. Comida y salud
  2. Electricidad y energía
  3. Alquiler/hipoteca (del mes)
  4. Seguros
  5. Coche y gasolina
  6. Deudas (excepto hipoteca)
  7. Pequeños vicios y actividades sociales
  8. Lujos (cuando todo lo demás esté cubierto)

Y, a ser posible, siempre es mejor pagar en efectivo y no con tarjeta. Es uno de esos buenos hábitos de gasto que a menudo pasan desapercibidos. Especialmente si lo haces con tarjeta de crédito y no prestas atención a si estás financiando tus compras (mala idea, porque los intereses supondrán costes adicionales).

Administrar el dinero (III): Ahorrar

Y allá donde no hay gasto, es cuando surge el ahorro. El momento clave de todas las finanzas no es cuánto ganas, sino cuánto conservas de lo que traes a casa, y de ahí que yo considere ahorrar como la fase más importante a la hora de administrar el dinero. Raramente verás a alguien hablar en contra del ahorro, es una de esas prácticas en las que todos estamos de acuerdo. ¿Es buena? Desde luego. Entonces, ¿por qué no la ponemos en práctica? ¡Ah! Ahora llegar el momento del dolor y las excusas.

La única justificación para no ahorrar es que tus ingresos apenas logran cubrir tus gastos. En tal caso, es evidente que careces de capacidad para ahorrar, por lo tanto, es momento de regresar al punto I para que empieces a generar más ingresos (recomiendo empezar con el segundo empleo y salir del pozo antes de valorar la obtención de ingresos pasivos). No puedes ahorrar si no generas ingresos.

Ahora bien, si ganas dinero suficiente y no ahorras, entonces lo tuyo es un problema de disciplina o falta de objetivos. Objetivos, he ahí uno de los pilares que sostienen tu estrategia de ahorro. Saber para qué necesitarás dinero en el futuro y marcarte un objetivo, como un coche nuevo (sin recurrir a financiación), unas vacaciones en Grecia o ahorrar para comprar un piso. O tal vez quieras ahorrar para invertir. No importa para qué quieras ahorrar, solo que exista ese qué para ayudarte a escoger el buen camino hacia el ahorro.

Una vez que tengamos la determinación de ahorrar como parte de nuestra estrategia para administrar el dinero llega el momento de cómo hacerlo. A menudo se divide en dos tipos de acciones (el ahorro diario y el de largo plazo):

  • Ahorrar en tu rutina diaria
  • Ahorrar para los malos tiempos

Cómo administrar el dinero para ahorrar en tu día a día

En primer lugar están las facturas. Bancos, eléctricas, seguros y telefonía se aprovechan de tu pereza para cargarte comisiones y nuevos servicios. Es MUY típico que este tipo de compañías te ofrezcan jugosas promociones por ser nuevo cliente. Pero tras la luna de miel te conviertes en un peón que engrosa sus listas de clientes. Nada más. Deja a un lado la pereza y dedica tiempo a cambiarte de compañía (si merece la pena) para beneficiarte una y otra vez de la luna de miel.

Reducir gastos a base de aprovechar descuentos. Los famosos cupones, claro. Pero hay otros más. Típico de los servicios que se pagan por suscripción es ofrecer un descuento si abonas todo el año en lugar de la cuota mensual. Deberías hacerlo. Es un gasto importante para ese mes, pero despeja una mayor porción de tu salario los otros once, y además te beneficias del descuento.

Aún mejor sería si te das de baja de esos servicios. porque seguramente hay algunos que no necesitas y estás pagando sin darte cuenta, especialmente los que son poca cantidad de dinero, como suscripciones premium de servicios que son gratuitos (como Youtube o Spotify) o plataformas a las que te suscribiste y luego has perdido todo el interés. Estas son las peores.

Comer en casa o de túper. Amortizar deudas para reducir el pago de intereses. Salir a correr en lugar de acudir al gimnasio. Planificar un presupuesto para no gastar más de lo previsto. Muchas y diversas son las formas de ahorrar dinero, pero todas tienen algo en común: debes cumplir con tus propósitos.

Tu fondo de emergencia

Ya hablé sobre la importancia de tener un fondo de emergencia, pero puedo hacer un resumen. Un fondo de emergencia es un dinero que guardas para cuando lo necesites. Hablo de una necesidad urgente, inesperada y con malas consecuencias: un gasto médico, reparar una gotera en el techo, desempleo… La cuantía de este fondo de emergencia es variable, pero Dave Ramsey (gurú de este tipo de estrategias) recomienda conservar un dinero equivalente a 3-6 meses de gastos (hipoteca, luz, calefacción, comida, etc.), en función de cómo de conservadora sea tu estrategia. Lo importante es que este dinero no debes tocarlo para tus gastos comunes, y para ello es interesante que esté depositado en una cuenta bancaria diferente, e incluso en un banco diferente al que utilizas normalmente. Así evitas la tentación de utilizarlo para comprarte algo caro.

Administrar el dinero (IV): Invertir

Y a raíz del ahorro, aparece la inversión. Este es el punto clave de este artículo, dónde quería llegar. Los tres apartados anteriores hablan sobre la estructura económica que hará tu vida más sencilla, ahora es momento de hablar de lo que verdaderamente te aportará riqueza. Poca, al principio, bastante, transcurridos los años.

Todo el dinero que has conservado gracias a tus buenas prácticas se merece un mejor uso que coger polvo en una cuenta bancaria y que se pudra a causa de la inflación. No, debes utilizar tu dinero para que genere ingresos, y eso se consigue a través de las inversiones.

Es importante mantener inversiones durante toda tu vida; en caso de que aún no tengas, deberías empezar ahora mismo. Todo euro que aportes (y aportes regularmente) cuidará de ti en el futuro. 200€ ahorrados cada mes durante 30 años son 72.000€ de ahorro. Invertidos, con un conservador retorno del 65 (se puede conseguir mucho más), se convertirán en 202.108€. El poder de la inversión a largo plazo es a menudo infravalorado. Imagina cómo cambiaría el día de tu jubilación si por fin cuentas con acceso a doscientos mil euros.

Invertir te aporta disciplina

He aquí una razón extra para los conservadores, los defensores del ahorro. La práctica de invertir es una forma avanzada de ahorro. Cuando asumes la determinación de contribuir a tus inversiones significa que cada mes reservas un dinero que eliges no gastar. Eso es ahorro. En tu presupuesto estableces una partida para tus inversiones, y solo después utilizas el dinero restante. El dinero que has «gastado» en invertir se convierte en ahorro, en primer lugar, e ingresos pasivos, con el tiempo.

Porque esta vez tu dinero no se pudre en una cuenta corriente, sino que genera riqueza a través de revalorización, intereses, dividendos o rentas, en función del tipo de inversión. Invertir es una demostración pública de que te preocupas por tus finanzas y los años de tu jubilación. En mi opinión, contribuye a tu tranquilidad. A mí me ocurre.

Inversiones para todo el mundo

Una de las maravillas de la inversión es que están al alcance de todo el mundo. Yo siempre creí que la bolsa o tener una segunda vivienda para alquilar era cosa de ricos, pero no. Estaba equivocado. Y mucho. Me costó treinta años darme cuenta de la necesidad de invertir, pero lo he solucionado. Por eso quiero compartir mis hallazgos.

Existen multitud de opciones donde invertir tu dinero, y siempre es buena idea diversificar, por lo que puedas probar con algunas de las opciones que aquí te presento. A ver cuál te resulta más cómoda y provechosa.

  • Productos bancarios. Los más famosos son los depósitos y los planes de pensiones.
  • Inmuebles. Alquiler vacacional, o a largo plazo, locales comerciales, garajes… Existen diferentes alternativas para diferentes bolsillo.
  • Bolsa. Considerada la más rentable, pero no exenta de peligros. Lo mejor si acabas de empezar es comprar ETF (paquetes de acciones sobre ciertos sectores, como petroleras, fabricantes de microchip o empresas que pagan dividendos trimestrales) o invertir en un fondo de inversión (que es como un fondo de pensiones, pero sin ventajas fiscales y menos comisiones). Para invertir en ETF recomiendo DEGIRO.
  • Crowlending. Prestar tu dinero a terceras personas a cambio de intereses. Lo mejor es utilizar plataformas de crowdlending como Mintos o Estateguru, ya que te permiten invertir con pequeñas cantidades de dinero (entre 10 y 50€) hasta que cojas confianza.
  • Crowdfunding. Contribuir con tu dinero a proyectos empresariales, ya sean pequeñas tiendas de moda o, más común en España, ser una pequeña parte de una gran promoción inmobiliaria, en este punto existen dos plataformas muy conocidas en España, Housers (mala fama, muchos juicios) y Urbanitae (esta última cuenta con muy buenas recomendaciones).

Información sobre estas estrategias puedes encontrar en la sección Invertir de El euro extra. Por el momento, avancemos a la fase V sobre cómo administrar el dinero.

Administrar el dinero (V): Donar

Y con la inversión, llega la riqueza, que es una posición desde la que donar. Personalmente no soy fan de la limosna, es el famoso «Pan para hoy, hambre para mañana». Sin embargo, sí creo, y mucho, en la educación porque permite ganarse la vida y conseguir lo que se merece. Creo especialmente en la educación financiera, que es el tema central de El euro extra, por lo que me considero un firme partidario de aquellas organizaciones de caridad que se orientan hacia la educación de quienes carecen de medios o la suerte de vivir en una región donde se les ofrezca una educación digna. En resumen, que apoyo las ONG destinadas a la enseñanza. Así que os dejo un enlace para donar a Save the Children.

Donar: la cima de administrar el dinero

El acto de donar es un gesto que te catapulta a los escalones superiores de la Pirámide de Maslow, cuando una vez cubiertas tus necesidades físicas atiendes a las anímicas, las espirituales, podríamos decir, esas que te permiten sentirte en paz y saber que tu vida es buena y cobra sentido. Después de todo, el acto de donar es un gesto humano para sentirnos bien, saber que estamos ayudando a quienes se encuentran en peor situación que nosotros. Saber que estamos en posición de hacerlo porque hemos tomado las decisiones correctas en la vida que nos han llevado a este estado de autosuficiencia.

Y no es solo el efecto sobre ti —la sensación de sentirte bien—, el acto de donar puede tener un gran efecto sobre otras personas. El alimento, medicinas y refugio puede salvar vidas, pero, como digo, proporcionar una educación, un empleo, una forma de ganarse la vida contribuye a que haya una persona menos en necesidad de ayuda, y que tal vez en el futura esa persona a la que «rescatamos» sea quien ayude a otros en el futuro. Por lo que una vez tus inversiones den sus frutos, es momento de usar parte de esa riqueza para mejorar el mundo. Y recuerda que, después de todo, dejar un patrimonio a tus herederos es una forma de donación. Tan solo no te olvides de inculcarles los valores que crearon ese patrimonio que recibirán.

Aclaración: Muchos de los enlaces a plataformas de inversión en este artículo sobre cómo administrar el dinero son enlaces de referidos. Eso significa que yo me llevo una comisión si os registráis y/o invertís en alguna de esas plataformas, a vosotros no os supone ningún gasto; es más, en algunas os beneficiaréis de un regalo de bienvenida, como es el caso de Coinbase (10$ extra en bitcoin), EstateGuru (0,5% de lo que inviertas durante los primeros tres meses), Urbanitae (un bonus mínimo de 25€ si invertís) y Housers (50€ que debéis invertir, no es posible apuntarse y retirar el dinero). Solo quería dejarlo claro.

Por Carlos Pérez Casas

Recoge los beneficios de sus novelas y los invierte en dividendos porque algún día le gustaría jubilarse.

2 comentarios en «Las 5 habilidades/fases sobre cómo administrar el dinero»
  1. Hola Carlos, saludos desde Zaragoza.
    He leído varios artículos tuyos y me parecen muy interesantes.
    Yo también empecé a mediados del 2020 a invertir con Degiro.
    Hasta hace bien poco, no sabía exactamente que hacia…
    Antes de invertir en 2020, mi propósito era comprar acciones. Y cumpli mi objetivo inicial, encontrar un bróker (mas o menos económico) que me permita adquirir acciones.
    El día que cumpli este objetivo, sentí que había alcanzado la meta, y desde alli ya no me propuse más objetivos. (También es verdad, que no tenia yo ingresos porque estaba estudiando, y no hice avances)
    El mes pasado (diciembre 2021) me he marcado otro objetivo, formar una cartera que de dividendos y hacerla crecer poco a poco.
    Ayer descubrí tu web, y me ha impacatdo reconocer ciertas experiencias que has tenido. Me ha gustado como explicas y compartes tu experiencia y solo quería agradecerte el trabajo que estas haciendo y seguro que a muchos nos aportará un valor importante.
    Saludos, Emanuel

    1. Buenas, Emanuel.

      Tú situación es muy similar a la mía: ampliar poco a poco la cartera de dividendos con una porción de nuestro salario. A raíz de tu mensaje deduzco que ya has dado dos pasos importantes. En primer lugar, has decidido invertir en dividendos (que es una práctica conservadora, no exenta de riesgos pero que no dará malas sorpresas). Es lo mío, así que puedes leer varios artículos sobre el tema en este blog.

      Eso me lleva al segundo punto: aprender. He descubierto que lo más importante en esto de la inversión (y también las hipotecas y otras finanzas) es informarse para, al menos, no cometer errores. Hasta que no te sientas cómodo a la hora de elegir acciones recomiendo comprar ETF de dividendos. Los dos que tengo en mi cartera (disponibles sin comisiones en DEGIRO) son iShares Core S&P 500 UCITS ETF USD (Dist) y Vanguard FTSE All-World High Div Yield UCITS USD, pero puedes estudiar otros. Sin embargo, si prefieres acciones individuales, recomiendo mi artículo sobre cómo localizar buenos dividendos.

      En el futuro (probablemente empiece este mes) hablaré sobre otras formas de inversión que generan ingresos pasivos, como el crowdlending. Hasta entonces, gracias por el apoyo y seguiré escribiendo conforme aprenda nuevas formas de ganar/ahorrar dinero poquito a poco. Porque quien corre, es porque apuesta, y aquí no hacemos eso.
      ¡Nos vemos!

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