Es probable que tengas algo de dinero a mano. Tal vez una paga extra, algunos eurillos de la lotería, un trabajo paralelo o la declaración de la renta te ha salido a devolver. El caso es que cuentas con un dinero extra, y te preguntas qué hacer con él. Que no lo hayas gastado en nada innecesario me indica que tienes más autocontrol que muchos, y que estés leyendo este artículo implica que te surge la duda entre pagar deuda o invertir. ¿Qué te conviene?

Pagar deuda o invertir: ¿qué te conviene más?

Imagino que ya sabrás que soy un gran fan de la inversión, algo que ojalá hubiera descubierto hace años, por eso me intereso sobre todo lo relacionado con el mundillo y las mejoras formas de aproximarse a él, y solucionar los problemas. Cuando se presentan. Y un problema aún más grave que la escasez de ingresos es estar endeudado. Algo que aún no me sucede, pero llegará. Así que la pregunta es, ante el dilema, ¿qué es más beneficioso a largo plazo, pagar deuda o invertir? ¿Pagar menos, o ganar más?

En este artículo intentaré ofrecer una perspectiva sobre los diferentes rumbos que puedes tomar en función de cuánto interés estás pagando sobre tu deuda —en concreto, el interés compuesto, lo que de verdad importa en todo este asunto— y el esperado rendimiento de una inversión. ¿Qué funcionará mejor para tu dinero a largo plazo?

Pagar deuda o invertir: la perspectiva numérica

La deuda es necesaria en la vida de muchos. Hay bienes, como una casa, que no están al alcance de nuestros ahorros. Por lo que endeudarse está bien, si cumple su propósito. No obstante, hay que saber cuánto nos cuesta mantener esa deuda y cuál es la mejor forma de librarnos de ella, si reducir su peso o aumentar nuestros ingresos. La perspectiva numérica se centra en la frialdad de la eficacia: qué es lo mejor, y punto. ¿Amortizar deuda o invertir?

Saca una calculadora, papel, boli y un listado de tus gastos e ingresos (tanto tu nómina como ingresos adicionales), porque en primer lugar vamos a analizarlo todo desde la fría perspectiva de las matemáticas. Esas que nunca engañan. Es un rápido examen a tus finanzas para ver cuáles son tus expectativas de contar con más dinero a largo plazo. Para ello debemos valorar cuánto dinero te supone los intereses anuales de tu deuda, frente a los potenciales retornos de un inversión. Quiero resaltar la importancia de dos factores mencionados: «intereses anuales» y «potenciales retornos».

El lastre de los intereses anuales

El primero hace referencia no a lo que debes, sino a lo que pagas por el privilegio de estar en deuda, por curioso que eso suene. Los intereses son tu cuota de suscripción al dinero del banco. Si en primer lugar contrajiste una deuda es probable que la usaras para algo necesario, como una casa. Si fue para un coche, especialmente un coche de alta gama, quizá no fuera tan buena idea. No lo sé, depende de cuáles fueran tus circunstancias. Pero ahora hay que devolver esa deuda. Con intereses.

Por eso debes calcular no el dinero que debes, sino lo que pagas cada año que mantienes esa deuda hasta que la amortices (ten presente que el interés podría ser compuesto, el interés de los intereses). Con el tiempo, pagarás esa deuda, pero debes hacer unos cálculos precisos para saber cuánto te sangran cada año, y si ese sangrado requiere solo una tirita o una intervención más seria.

Los ingresos extra de los beneficios potenciales

La rentabilidad de tus inversiones es todo lo contrario a tu deuda. Aquí eres tú quien ha prestado el dinero, y ahora te pagan regularmente por el privilegio de estar endeudados contigo. Más o menos. Es aquí donde ocurre la magia, la filosofía que todos deberíamos abrazar si queremos salir del pozo del «no sé si llegaré a fin de mes». Invertir es la respuesta.

Cuando adoptamos la mentalidad de los ricos (artículo que recomiendo encarecidamente) aunque no lo seamos, para asegurarnos que cada año ganamos un poco más de dinero que nos permita vivir menos agobiados.

Invertir es la respuesta a nuestros problemas, sí. Sin embargo… A diferencia de los intereses de la deuda, este número no es tan fácil de calcular, pues el rendimiento futuro de tus inversiones no está garantizado. Puede anticiparse, sí, y luego adoptar una postura conservadora y recortar esas previsiones, pero son beneficios futuros. Por eso es muy importante que, en primer lugar, hayas averiguado la tasa de interés de tu deuda, para saber qué paso dar a continuación.

Empecemos con un número mágico: 4,25%. Esa es la rentabilidad del inversor promedio (impuestos ya aplicados). Me parece muy baja, pero imagino que dentro de ese promedio entran los cabezas locas que se dedican al day-trading y los que convierten la bolsa en un casino a base de comprar futuros, opciones y criptomonedas. También los que están más preocupados por perder dinero que por ganarlo, e invierten gran parte de su dinero en bonos. Así que bien, me parece razonable un 4,25% de rentabilidad como regla general. (Pista: invertir en fondos indexados ofrece una rentabilidad entre el 7% y el 11%, y solo requiere que pulses el botón de comprar automáticamente cada mes, tal y como vimos en el artículo sobre cuál es el mejor momento para invertir).

De modo que 4,25% es el número, para redondear, 4%. Y, como digo, eso es adoptando una postura conservadora.

Menos de 4% de interés, el número mágico

Pagar deuda o invertir, una visión a largo plazo.
Los peores 25 años de la bolsa americana han ofrecido una rentabilidad anual media del 8%. Los PEORES.

Toda deuda con un interés por debajo del 4% es una deuda con la que puedes vivir, siempre y cuando el dinero extra lo dediques a invertir. Nada de malgastar. Este porcentaje de intereses es probablemente inferior al rendimiento que puedes conseguir con diferentes inversiones.

Por ejemplo, el precio de un garaje en Zaragoza (mi ciudad) oscila entre 13.000 y 17.000 euros, y lo que puedes sacar de su alquiler oscila entre los 50€ y 80€. Eso ofrece una rentabilidad entre 3,5% y 6%. Las viviendas destinadas al alquiler ofrecen mejor rentabilidad (especialmente las viviendas turísticas), pero también requieren una mayor inversión inicial y de mantenimiento.

Si no es la primera vez que visitas el blog, ya sabrás que mi opción predilecta es invertir en bolsa, donde se puede empezar con poco dinero. Mi primer depósito fue de 200€ en Etoro (luego me pasé a DEGIRO, donde encontré más transparencia respecto a comisiones y pago de dividednos), y procuro dedicar una cantidad mensual a nuevas inversiones para que mi cartera crezca con el tiempo. Ahora ya puedo afirmar eso de que tengo internet gratis. Y solo me ha costado seis meses.

En el gráfico, obtenido del Instagram de The Finnancial Motto, se puede apreciar el rendimiento de la bolsa americana en distintos períodos. Alguien tuvo la mala suerte de invertir durante los 25 peores años de la historia de la bolsa, y aun así obtuvo un rendimiento medio anual del 8%. De modo que si te enfrentas a una deuda de bajo interés, es muchísimo mejor dedicar el dinero a invertir. Y si lo que haces es invertir en dividendos, puedes usar estos para pagar parte de la deuda sin necesidad de vender acciones.

Solo en caso de que tu deuda tenga un interés por debajo del 4% te conviene más invertir que amortizar. Clic para tuitear

Entre 4% y 7% de interés anual: aguas agitadas

Esta es una zona peligrosa para invertir en lugar de pagar deuda, y depende de tu propio grado de tolerancia. Probablemente salgas bien parado de la experiencia (ya que es muy fácil superar ese 4,25% de rentabilidad media), pero vas a vivir bajo la duda sobre si haber tomado o no la decisión correcta. Tus ganancias y pérdidas (tus intereses) podrían estar equilibrados durante varios meses.

Como digo, depende de ti. Mi consejo sería hacer un mix de ambos. Pagar tu deuda pero a la vez que inviertes algo de dinero, especialmente en bonos o quizá fondos indexados (ETF). Más que nada para que vayas desarrollando cierta disciplina de inversión, y aprendas sobre la marcha. Una vez hayas reducido tu deuda, dedica más dinero a invertir.

Más del 7% de interés anual: paga tu deuda, ¡ya!

Ni te lo pienses. Amortiza tus deudas. El interés de esa deuda es tremendo, se come tus potenciales beneficios y tu salario, todo a la vez. Además, imagina que tienes un mal año de inversión (inquilinos problemáticos, grietas en tu garaje, la bolsa baja, etc.). La presión de la deuda no te va a permitir ni respirar, así que págala tan rápido como puedas, con todos los sacrificios que te puedas permitir y líbrate de ella. Solo cuando la hayas erradicado piensa en invertir. Pero hasta entonces NI DE COÑA.

Pagar deuda o invertir: la perspectiva psicológica

Ahora que ya has visto la realidad de los números, la realidad objetivo sobre qué es mejor, si pagar deuda o invertir, pasemos a tu paz mental, que no deberíamos ignorar. Dejamos a un lado la eficacia de los números para hablar de voluntad y determinación. Lo que te motiva a seguir adelante y no desfallecer. Si te preguntan qué prefieres ¿pagar menos o ganar más? ¿Qué responderías? Esa respuesta, si es sincera, ya te indica qué debes hacer si tienes algo de dinero extra. Pero hablemos un poco sobre las actitudes respecto al futuro.

En primer lugar, sabes perfectamente (o deberías) que posponer una deuda aumenta el coste total. Una hipoteca a 40 años de 100.000 € con un interés del 2% se convierte en 220.803,97€. No estoy de coña, haz las cuentas. A 35 años, son 20.000€ menos.

Los intereses se acumulan con el tiempo. Y ser consciente de que vas a pagar más del doble por tu vivienda no es una sensación reconfortante, que digamos. De ahí la urgencia de algunos en pagar su hipoteca tan rápido como puedan. Es, desde luego, una actitud muy sensata.

Y aunque ese mismo dinero en ese mismo período de tiempo, con un modesto rendimiento del 5% (recuerda que el peor cuarto de siglo el rendimiento fue del 8%) se pueda convertir en 703.998,87€ (sigo sin estar de coña, haz las cuentas)… lo cierto es que el primer ejemplo es una certidumbre VAS A PAGAR, mientras que el segundo es una POSIBILIDAD. Muy probable, cierto, ¿pero puedes convencer a tu cabeza de que las matemáticas de verdad nunca engañan?

Además, ¿tienes 100.000€ a mano para empezar a invertir? «Quizá ahora no, pero si pago mis deudas y ahorro lo suficiente…». ¿Ves el problema de la perspectiva psicológica? Estar libre de deuda te aporta tranquilidad mental, quizá lo necesario antes de empezar a invertir.

Mi consejo sería que no hubieses contraído deuda, pero es un consejo demasiado tardío. Un consejo que sí puedes aplicar es que consultes tu interés anual y, si es factible, dediques dinero tanto a pagar deuda como a invertir. Cuanto menor sea el interés, más agresiva debería ser tu inversión. Pero haz ambos, pagar deuda e invertir, por el bien de tu mente y tu bolsillo. Ver tu deuda reducida a la par que aumentan tus ingresos es una grata sensación.

PD: Un segundo consejo, pero muy importante: ni te ocurra pedir un préstamo para invertir. No merece la pena el riesgo.

Este artículo de El euro extra sobre acciones infravaloradas para mayo de 2021 no debe ser tenido en cuenta como un consejo financiero, sino mi experiencia personal al invertir en bolsa a través de Etoro (al principio) y DEGIRO (desde mayo de 2021). Consulta a un verdadero experto en materias bursátiles., ya que invertir conlleva riesgo de perder tu dinero.

Por Carlos Pérez Casas

Recoge los beneficios de sus novelas y los invierte en dividendos porque algún día le gustaría jubilarse.

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